LA RELACIÓN DEL INDIVIDUO SINGULAR CON DIOS EN LOS DIARIOS DE SØREN A. KIERKEGAARD

José García Martín
Universidad de Málaga


Notas y citas:



(1)
Tanto es así que Kierkegaard hace de ella la condición misma de la felicidad. Cfr. Kierkegaard, 1961-1969: XI 1 A 296. Y A. Sagi, 2000 afirma: «In sum, Kierkegaardian thought and existent move between two poles that constitute them: God and the individual, or a transcendent pole and an immanent pole. The dialectic posed by each pole and the relationship between them emerges throughout Kierkegaard’s Cork as well as in his life. The two poles emerge in the cause of the Kierkegaardian explication as two manifestations of the same datum: existent as religious. GAT appears as two poles are really two elements reflecting the meaning of existent as religious». (p. 185).
(2) «El “sí mismo” recibe una nueva cualidad y una nueva cualificación por el hecho de ser ante Dios. Este yo no es el “sí mismo” puramente humano, sino lo que yo llamaría “sí mismo” teológico, el ser ante Dios». (Collado, 1962: 52).
(3) Como sabemos, en La enfermedad hasta la muerte (Sygdommen til døden) podemos encontrar un análisis o estudio del hombre como espíritu, y por tanto como yo, cuyo fundamento se encuentra en Dios. Precisamente tal enfermedad —la desesperación— consiste en negar esa relación divina queriendo prescindir de ella, afirmando un yo sin ella y contra Dios. En este contexto, desde el punto de vista religioso, dicha enfermedad no es sino el pecado. Cfr. edición española de Demetrio G. Rivero La enfermedad mortal, Madrid, Guadarrama, 1969 (Samlede.Værker 15, p. 66 y ss).
(4) «Que sea abolida panteísticamente la diferencia cualitativa entre Dios y el hombre, primero de modo noble y especulativo, y plebeyamente después por calles y callejones, es el reproche capital de Kierkegaard contra la consideración del hombre y el mundo en Hegel y Goethe». (Kampmann, 1953: 40).
(5) «This Romanticism, with its insistence on internal self-definition and its attacks from two differents directions —employing subjectivism and individualism on the one hand, and an objective system on the other— constituted both the positive and (especially) the negative impetus for the work of Søren Kierkegaard». (Bukdhal, 2001: 2).
(6) «No hay que buscar en Kierkegaard las grandes manifestaciones del romanticismo. No hay que olvidar que ante todo se trata de un especulativo; y que si a esta capacidad intelectual se une una sensibilidad notabilísima, ésta jamás llegó a desbordarse sentimentalmente, como ocurre en algunos románticos [...]. Por ello Kierkegaard, dentro de la línea de los románticos, ocupa un lugar especialísimo y sui generis, por cuanto sus sentimientos nunca llegaron a predominar de tal forma que desplazaran a la razón, como solía ocurrir en la época, ni tampoco la razón ahoga al individuo, como en el racionalismo y el sistema» (Bonifaci, 1963: 25-26). (7) La causa (o más bien causas) de la ruptura del compromiso matrimonial de Kierkegaard con Regina no está del todo claras. Parece que tienen relación, en todo caso, con su interioridad o personalidad. En una carta del uno de enero de 1842 a su amigo del alma, Emil Bøsen, durante su estancia en Berlín, escribe: «Yo la habría aniquilado si le hubiese dejado adivinar mi vida llena de horribles tempestades para decirle entonces: “Es por eso que te abandono”. Hubiese sido vil iniciarla en mis tristezas sin ayudarla a soportar el choque recibido» (Kierkegaard, 1979: 140).
(8) En esa misma línea, afirma C. Cardona: «Es la propiedad privada de su acto de ser lo que constituye propiamente a la persona, y a la diferencia de cualquier otra parte del universo. [...], señalándole ya para toda la eternidad como alguien delante de Dios y para siempre»; y más adelante continua: «Precisamente porque es persona, el hombre se trasciende a sí mismo, se abre al infinito, en una relación personal a Dios y a las otras personas creadas». (cfr. Metafísica del bien y del mal: pp. 90 y 91).
(9) Según P. Vardy, habría una serie de obstáculos en el hecho de vivir en relación con Dios para Kierkegaard: a) la enfermedad de la recompensa; b) desear el bien por temor al castigo; c) servir egocéntricamente al bien; y d) comprometerse hasta cierto punto. (Cfr. Kierkegaard, 1996: 106-113).
(10) «Como singular, bastante literalmente como singular, relacionarse para dirigirse a Dios personalmente, es la fórmula para ser cristiano». («Som Enkelt, ganske bogstaveligt som Enkelt at forholde sig til at henvende sig til Gud personligt er Formelen for at være Christen»). Kierkegaard, 1961-1969: XI 2 A 135.
(11) Ïdem: X 5 A 121, donde cuestiona el hecho de que Lutero fundara partido, en vez de evitarlo siendo un singular solitario que interiorizara el cristianismo; la consecuencia fue de nuevo la “letanía” y la “exterioridad”. De todos modos, lo califica como un gran hombre. También ídem: X 2 A 263, donde critica la falta de claridad de la predicación de Lutero en algunos aspectos y su falta de concordancia con su vida, aunque actuara correctamente; su conclusión es que fue mejor su doctrina que su vida.



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Notas y citas 2/4 / Notas y citas 4/4

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